DAVID Y LAS RAPACES




Hoy he visto la intervención de Ada Colau en el congreso.

Encabeza o representa la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Es curioso verla, es casi un espectáculo raro, por la honestidad y la sincera indignación que destila la expresión de su rostro. Eso, en el congreso de los diputados, es cuando menos, exótico. Nuestros diputados son pájaros de plumajes caros a quienes la palabra “honestidad” les recuerda algo lejano, probablemente adolescente y el concepto de “sincera indignación” la sensación experimentada al leer la petición que miles de ciudadanos hicieron para que se les retiraran sus prebendas de por vida y que por supuesto, ni siquiera debatieron.

Ada Colau, llamó criminal a un representante de la banca, todos firmamos el adjetivo con ella, todos nos emocionamos de rabia con ella, a todos se nos humedecieron los ojos con ella, a todos los que tenemos poco que perder, se entiende, los que nos preguntamos cómo pueden nuestros políticos conservar una lengua que debería habérseles desprendido a fuerza de mentiras, todos los que nos morimos de bochorno cada día leyendo los periódicos, la mierda nacional, que nos ahoga.

 El buitre leonado que tenía al lado, protestó untuosamente, defendiendo al indefendible representante de la banca. No se le movió la corbata italiana, no se emocionó con nosotros porque forma parte del “ellos”, ese gran club, como decía George Carlin, que decide nuestros destinos y al que nunca perteneceremos. Pretendió en un primer momento que ella retirara el adjetivo, ella se negó rotundamente con un gesto mudo y elocuente, de persona consecuente con sus principios y el buitre decidió pasar como por un campo de minas, no insistir demasiado, hacer una declaración formal y disimular, ante la magnitud de la ironía, (que incluso él reconocía, en el fondo del agujero pegajoso que un día fue su conciencia) de su petición.

Los grandes criminales hoy, no cortan cuellos ni abren vientres de prostitutas, convencen legalmente a ancianos para que pierdan la pensión y echan a la calle a los peones, quedándose la casa con la que soñaron, colgándoles una deuda al cuello, como una cadena perpetua impuesta por Al Capone; y todos lo sabemos. Hasta el buitre leonado.

Ada Colau se emocionaba hablando y uno podía ver que quería controlar su emoción, no sacar el dolor delante de las aves rapaces, no divertirles gratuitamente. Pero la indignación por la injusticia es una vocación, un sexto sentido. Unos tienen oído absoluto, genio para los números, memoria inoxidable, otros tienen la capacidad de indignarse, de luchar por causas desesperadas, de enfrentarse a los caimanes con unas hojas de papel y mucha rabia. Las rapaces la escucharon a última hora de la sesión, probablemente mirando el reloj de tapadillo, muchas pensando en cómo esconder la basura que resbalaba por el forro de Adolfo Dominguez y asomaba la infame gelatina en artículos de los periódicos de la mañana, otros, sencillamente, imaginando formas de rentabilizar la posible atención temporal a sus peticiones.

No nos engañan, no obstante. Sólo es cuestión de tiempo, de hartazgo, de hastío, de saturación. El animal político actual, de variado color e ideología, profesional del engaño legal y demagógico, ha dado muestras sobradas de su ética, de su preocupación por los habitantes de la tierra que vigila, como el halcón o el buitre sus conejos. Y todos son iguales, de la misma especie, de la misma clase, se aferran al escaño con las mismas garras decididas, se limpian el plumaje aristocrático de la misma manera y después se van, cada uno a su guarida, a desgarrar limpiamente la carroña.

Comentarios

  1. Un gran articulo Sandra. Besos.

    ResponderEliminar
  2. ¡Bravo! (Nada original por mi parte, lo sé, pero es el primero y más espontáneo comentario que se me ocurre...)

    ResponderEliminar
  3. Artículo cabal y directo; ya quisieran la mayoría de los autodenominados periodistas escribir la mitad de bien. Sigue escribiendo, me atrevo a pedirte, todos lo necesitamos.

    ResponderEliminar
  4. Me parece tan bueno este artículo que me he permitido colgarlo en mi blog para que tenga mayor difusión. Evidentemente mencionando su autoría y la fuente. Espero que no te importe, pero si tienes algún inconveniente no tienes más que decírmelo y lo suprimo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Érase una mujer a una nariz pegada

Aleatoriedad de la memoria (momentos)

EL TABURETE DE FRANCIS BACON