Pensamientos corporales



 




Mi cuerpo vive su propia vida, casualmente en el mismo lugar que yo.



Sigo teniendo un pequeño paraíso entre las piernas.



Duermo sin dormir en mi.



Sé que algún día escucharé mi nombre y giraré el cuello definitivamente.



Tengo una oreja emocional metida en la garganta.



Me duele una muela absurda que me ha salido en el cerebro.



“Te avisé” me dicen las líneas de las manos…



Sufro un choque térmico súbito,  como una pieza de Rakú, cada hora y media, aproximadamente.



Los ojos no envejecen, se van apagando muy despacio, a medida que se nos gasta la pila.



He exprimido bien el jugo de todos mis sentidos.



Mi nariz ha sido un regalo tardío.



Le debo más placer a mis oídos que a mi clítoris y eso que le debo mucho…









Comentarios

  1. Sé que es término un tanto manido, pero es el primero que espontáneamente me ha surgido: ¡genial!

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